¿Y
si nos quedáramos sin palabras? Peor aún, ¿y si nos quedáramos sin palabras
bonitas? ¿Puede haber mayor tragedia? A Luna, la protagonista del cuento La coleccionista de palabras, le
encantan los vocablos, su luz, su magia y cómo le hacen cosquillas. Se pasa el
día jugando con ellas, enredándolas, creando. Pero de repente se da cuenta de
que las palabras bellas están despareciendo del mundo para ser sustituidas por
palabras feas, teñidas de gris y con muy poca luz. Así que Luna decide actuar y
para ello necesita de la ayuda de todos. También de la tuya y de la mía.
La coleccionista de palabras es
un libro precioso para trabajar en la etapa de infantil y primaria. A veces nos
olvidamos de la importancia que tiene el lenguaje en nuestra vida, y no solo
porque es imprescindible para comunicarnos, sino porque con él creamos,
construimos o, tristemente, destruimos.
Este libro nos invita a ser conscientes de las palabras que usamos, de
su encanto y del efecto que tendrá en nuestro interlocutor. Por ello considero
que es una buena herramienta para trabajar con nuestros alumnos y para
acostumbrarlos a usar un lenguaje constructivo. A la hora de educar podemos
ayudarnos del lenguaje asertivo.
Y es que las palabras positivas y afables educan de manera emocional, aportan
seguridad, tranquilidad y confianza. En cambio, los mensajes críticos pueden
destruir la autoestima de
nuestros hijos o alumnos. Nuestras palabras harán que los niños
intenten realizar labores complicadas. No es lo mismo que tras un intento
fallido, un niño reciba un “lo has hecho fatal” que
un “la próxima vez
seguro que te saldrá mejor”. Son dos maneras de enfrentarse a
una misma situación. Pero para que nuestros pequeños aprendan a usar las
palabras adecuadas, padres y maestros, debemos servir de buen ejemplo y no
permitir que las palabras bellas desaparezcan del mundo.
Podemos
trabajar en el aula el libro La
coleccionista de palabras y luego en papel de estraza dibujar un árbol más
o menos de la altura de nuestros alumnos. Una vez hecho esto dibujamos en
cartulina verde hojas para nuestro árbol y las recortamos. También dibujaremos
y recortaremos hojas de color marrón o gris. Les diremos a los niños que
escriban en las hojas verdes las palabras que ellos consideren que son bellas y
en las grises o marrones palabras que consideren feas o faltas de magia. Cuando
hayan realizado esta parte de la actividad nos sentaremos en círculo en el
suelo del aula y debatiremos acerca de qué palabras han puesto en cada
cartulina y por qué. Para terminar pegaremos las hojas verdes en las ramas del
árbol de nuestro dibujo y las marrones y grises cerca de la raíz, porque las palabras
tristes terminan cayéndose del árbol y las bonitas continúan floreciendo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario